PROTECCIONISMO Y ARANCELES EN EL COMERCIO INTERNACIONAL

El Comercio Internacional ha estado históricamente ligado al proteccionismo que han implementado un gran número de países, a la demanda y al consumo interno de sus productos.

La manera que tienen los gobiernos de cada país a la hora de proteger su producción nacional es, básicamente, mediante los conocidos aranceles. Estos no tienen otro propósito que imponer fuertes limitaciones a las importaciones de productos procedentes de terceros países.

¿QUÉ ES UN ARANCEL?

Es una tasa que se define para un producto o servicio importado. Esto presenta un gran inconveniente para el comercio internacional, puesto que la imposición de estos impuestos hace que dichas importaciones sean bastante menos competitivas para los consumidores que los productos o servicios del lugar de origen.

El objetivo final de estos aranceles es incentivar la demanda interna mediante productos propios en detrimento de operaciones comerciales realizadas por empresas de otros países. Las repercusiones de estos movimientos comerciales implican una subida indiscriminada de los aranceles lo que genera un fuerte proteccionismo en los países implicados.

Por otro lado, una de las principales maneras de ejecutar el proteccionismo es a través de los subsidios. Estos son diferentes tipos de beneficios que ponen en funcionamiento los diversos gobiernos para influir positivamente en la reducción de los precios, tanto de los productos como de los servicios.

¿Qué se consigue a través de los subsidios? Pues es evidente que se facilita el abaratamiento de los costes necesarios para las exportaciones, haciendo que las empresas que los reciben puedan competir en mejores condiciones en otros lugares.

No podemos olvidar las cuotas, que son otro elemento proteccionista dentro del comercio internacional, que consisten en aplicar una cifra o volumen máximo para cualquier tipo de producto. Mediante las cuotas se consigue que solamente se puedan importar un cierto número o volumen de productos, evitando que exista un exceso de estos en los mercados, con el consiguiente abaratamiento de los precios.

Hay que tener en cuenta que tiene su lado negativo ya que muchas industrias de un determinado país pueden verse sin materias primas o tener que pagar más por ello lo que también aumentara el precio de los productos nacionales.

Las desventajas del proteccionismo son claras. La instauración de políticas proteccionistas desincentiva en gran medida que las empresas regionales o locales inviertan menos recursos en innovación y desarrollo tanto de servicios como de productos. Como consecuencia de esto, el consumidor obtiene una menor calidad a un precio superior.

El antídoto contra las medidas proteccionistas en el mundo han sido los acuerdos de libre comercio, ya sean bilaterales o multilaterales, que han generado crecimiento e innovación en los países firmantes y elevado los niveles de vida de los trabajadores de los países de otro modo menos favorecidos. Uno de los aspectos clave a la hora de abrir mercados e internacionalizarse, es la innovación.

Recientemente hemos escuchado en las noticias como la Administración Norteamericana, bajo el mandato de Donald Trump, está modificando las relaciones comerciales con algunos países como China o Alemania.

EL PROTECCIONISMO A NIVEL INTERNACIONAL

El Comercio Internacional ha estado históricamente ligado al proteccionismo que han implementado un gran número de países, a la demanda y al consumo interno de sus productos.

La manera que tienen los gobiernos de cada país a la hora de proteger su producción nacional es, básicamente, mediante los conocidos aranceles. Estos no tienen otro propósito que imponer fuertes limitaciones a las importaciones de productos procedentes de terceros países.

En el lado opuesto se encuentra, actualmente, EE.UU. La administración Trump está tomando decisiones de gran calado en cuanto proteccionismo se refiere. El presidente de EE.UU., Donald Trump, que cuenta con plenos poderes para modular los aranceles, apela en sus discursos a la seguridad nacional y la revitalización de la industria àra llevar a cabo estas medidas. Canadá, Brasil, Corea del Sur, Europa, Japón, China y México son los principales países exportadores hacía EE.UU. Es contra estos países, especialmente China y la Unión Europea contra quién Trump está dirigiendo sus ataques.

De cualquier modo, las acciones de la Administración Estadounidense no son nuevas. Durante el 2017 el Departamento de Comercio publicó un estudio dejando claro que defenderían con agresividad sus intereses en el ámbito comercial.

En definitiva, nos encontramos ante dos posiciones claramente encontradas:

Por un lado, aquellos que abogan por una apertura a favor del libre comercio, donde cada país se especializa en aquella actividad en la cuál posee una ventaja competitiva, en la que su coste de oportunidad es menor.

Y por otro, los que se posicionan a favor del proteccionismo, con argumentos como la defensa de los puestos de trabajos, la seguridad nacional o el apoyo a las industrias nacientes.

EL COMERCIO ÉTICO, COMO NUEVA OPCIÓN

Estas dos visiones claramente diferenciadas han favorecido la aparición de una tercera vía, la llamada alternativa de comercio ético.

Este nuevo posicionamiento defiende el comercio más allá de los objetivos puramente monetarios, incluyendo otra serie de variables como los derechos humanos, la sostenibilidad ecológica o una distribución más equitativa de la riqueza.

En cualquiera de los casos, sea cual sea la visión empleada, toda decisión comercial tomada por parte de un país, tiene un efecto inmediato en la economía mundial debido al mundo global y la sociedad interconectada en la que nos encontramos.