9 de mayo del 2016

Italia: una oportunidad para los productos ecológicos

Italia goza de una variedad de condiciones climáticas y suelos que dan lugar al cultivo de diferentes productos, entre los que destacan los inmensos olivares que le otorgan un puesto entre los primeros productores mundiales de aceituna y aceite de oliva; también los campos de vid, base para la elaboración de una variedad de vinos que le sitúan entre los primeros puestos en la elaboración de tan apreciado caldo. Cuenta, además, de un gran reconocimiento por la variedad de quesos de alta calidad que producen como el gorgonzola, el pecorino y el parmesano. Y es un gran productor de hortalizas, remolacha azucarera, maíz, trigo, patatas y arroz. Todos estos productos tienen en común que responden a elevados estándares de calidad y gran parte son cultivados orgánicamente, es decir, excluyendo el uso de productos químicos en el ciclo productivo.

Y aunque Italia cuenta con una superficie cultivada que se extiende por el 35% de su territorio, dando una alta producción agrícola, resulta insuficiente para cubrir su demanda interna. Es uno de los países con más consumidores de productos ecológicos en el mundo, y posee el porcentaje más alto de personas vegetarianas en la Unión Europea. De ahí que estén dispuestos a pagar más por frutas y vegetales orgánicos, que otros consumidores europeos.

La economía italiana creció el 0,8% en 2015, una señal de repunte económico después de cuatro años continuos de recesión; aun así, ofrece amplias posibilidades de negocio a prácticamente todos los sectores exportadores, pues cuenta con una población cercana a los 60 millones de personas. Pero es en el sector agroalimentario, y en concreto en el consumo de alimentos ecológicos donde se ha producido un ascenso en su demanda, habiendo crecido un 12,3% desde el 2010. Una situación que supone una oportunidad para los países que gozan de una gran capacidad agro productiva.

España llega a exportar a Italia casi el 8% de su producción global en cuanto a alimentos frescos y procesados, entre los que destaca el sector cárnico, especialmente la carne porcina ya sea fresca o en forma de jamones y paletas curadas; de hecho, este año han experimentado una demanda récord en distintos mercados, incluyendo el de Italia.

Es digno resaltar que el italiano tiene una larga y amplia cultura gastronómica basada en tradiciones culinarias muy arraigadas, que exigen ingredientes de altísima calidad, lo que supone una excelente oportunidad de negocio para los productos españoles que cumplan esta cualidad. La producción española cuenta, además, con interesantes ventajas a su favor: la calidad de los alimentos, cuyas normas sanitarias cumplen la normativa de la UE; la variedad en la oferta, que además de cárnicos incluye legumbres y frutas, y las prácticas agropecuarias sostenibles, consideradas un ejemplo a seguir.

Por el contrario, estos mismos hábitos alimentarios tan exigentes podrían constituir un obstáculo para los negocios en situaciones en los que la calidad y precio de los alimentos no satisfagan al público. Cabe tener en cuenta que los consumidores italianos tienden a dar preferencia a la producción local, pero están dispuestos a pagar un 15% más por el producto orgánico o ecológico frente al convencional, anteponiendo esta característica a la del origen del alimento.

  • By BusinessGoOn